La Cultura del terror / 7


El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohibe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser.

Eduardo Galeano

La Rebelión pasa por contrarrestar la cultura del terror. La blogesfera deber ser también un instrumento de Rebelión

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martes, 31 de diciembre de 2013

Año nuevo, vida nueva, pensaba Marcelo con piadosa ironía


SALÍAN POR CENTENARES DEL SUBTERRÁNEO 

tropezaban, bajaban de los colectivos atestados, entraban en el infierno de Retiro, donde volvían a encimarse en los trenes. Año nuevo, vida nueva, pensaba Marcelo con piadosa ironía, viendo a esos desesperados en busca de una esperanza propiciada con pan dulce y sidra, con sirenas y gritos. (...)

Abaddón el exterminador
Sabato

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Exposición del doctor Alberto J. Gandulfo. Fragmentos

(...) el Creador utilizaba a sus jerarquías. Entre ellos al propio Satanás o Jehová. (...) 

El Antiguo Testamento no es la palabra divina, como sostienen casi todas las doctrinas religiosas, incluso la católica. (...) 

Después del Diluvio, Noé y los suyos sirvieron para la multiplicación de la especie. La consanguinedad fue inevitalble (...) De una de estas subrazas, Satanás separó a una y le exacerbó sus pasiones y su egoísmo para manejarla a su antojo.
-Los judíos.
-Eso es, y eligió a uno de los representantes de esa raza como portavoz terrenal. Jehová le dice a Abraham: haré de tu nación una nación grande, deslumbrándolo de ese modo y ganándose su voluntad. (...) 

-¿No le parece, Profesor, que para ser una raza elegida y protegida por el Dios de la Tierra le ha ido bastante mal? Campos de concentración, etc.
-Ahí está: es precisamente porque ese pueblo no ha cumplido fielmente con su religión, es decir con los pactos, que Satanás decidió castigarlos con inquisiciones, degüellos, campos de concentración. Más de una vez ustedes habrán oído decir que Hitler fue un enviado de Satán, un Anticristo. ¡Cuánta verdad inconsciente hay en esas afirmaciones! (...)

Qué es lo que sin saberlo hacen los judíos. Adorar a Satanás, pues toda su liturgia está destinada a pedir riquezas materiales y a la remisión de sus pecado cotidianos. El Divino Padre no es otorgador de bienes materiales. Y esto es lo que deberían tener presente los creyentes de cualquier religión, incluso los católicos. (...) Ni más ni menos (...) todo lo hacen por dinero. Desde una bautismo hasta una extremaunción. Y el dinero es el instrumento típico del demonio. (...)

Dios fue derrotado antes del comienzo de los tiempos por el Príncipe de las Tinieblas (...) 

Una vez derrotado Dios , Satanás hace circular la versión de que el derrotado es el Diablo. Y así termina de desprestigiarlo, como responsable de este mundo espantoso. (...) si se acepta que Jehová es el demonio, pero que con la llegada de Cristo ese demonio ha sido derrotado, enterrado en los infiernos (...) lo único que se logra es fortificar la mistificación. Ahora, una doble mistificación. Seguimos teniendo un mundo espantoso, Hiroshima y los campos de concentración se han producido después de la venida de Cristo (...) En otras palabras: (...) el Demonio reina tranquilo por algún milenio más, mientras el verdadero Dios está en los infiernos. (...)

Sigue gobernando el Príncipe de las Tinieblas.

Abaddón el Exterminador
Sabato

miércoles, 9 de octubre de 2013

Ni reaccionario ni artificial el escritor: el gran testigo de su tiempo

"—El dilema no es literatura social y literatura individual, muchachos... El dilema está entre lo grave y lo frívolo. Cuando mueren niños inocentes bajo las bombas en el Vietnam, cuando son torturados los seres más puros en las tres cuartas partes del mundo, cuando el hambre y la desesperación dominan en la mayor parte del mundo, comprendo que se clame contra cierto tipo de literatura... Pero contra cuál, muchachos... Contra cuál? Pienso que existe todo el derecho a rechazar el juego frívolo, el mero ingenio, la diversión verbal... Pero debe tenerse cuidado de repudiar a los grandes y desgarrados creadores que son el más terrible testimonio del hombre. Porque también ellos luchan por la dignidad y la salvación. Sí, es cierto, la inmensa mayoría escribe por motivos subalternos. Porque busca fama o dinero, porque tiene facilidad, porque no resiste la vanidad de verse en letra de imprenta, por distracción o por juego. Pero quedan los otros, los pocos que cuentan, los que obedecen a la oscura condena de testimoniar su drama, su perplejidad en un universo angustioso, sus esperanzas en medio del horror, la guerra o la soledad. Son los grandes testigos de su tiempo, muchachos. Son seres que no escriben con facilidad sino con desgarramiento. Hombres que un poco sueñan el sueño colectivo, expresando no sólo sus ansiedades personales sino las de la humanidad entera... Esos sueños pueden incluso ser espantosos, como en un Lautréamont o un Sade. Pero son sagrados. Y sirven porque son espantosos."

Abaddón el exterminador
Sabato

miércoles, 14 de agosto de 2013

—¡La gran puta! Si habría lanarquismo...

...pensá un momentito. Suponé (é un suponé) que mañana desaparecería todo lo pione de campo. ¿Me queré decí vo qué pasaría?
    —Y, no habría gente para trabajar el campo.

    —Esato. Y si nadie trabajaría el campo no habería trigo y sin trigo no habería pan y sin pan todo el mundo no podería comé. Ni lo patrone. ¿De dónde iban a sacá el pan, si me podé decí? Ahora atendé bien porque vamo a dar otro paso. Suponete también que desaparecería lo zapatero. ¿Qué pasaría?
    —No habría más zapatos.

    —Esato. Y ahora suponete que desaparecería lo albañile.

    —No habría más casas.

    —Muy bien, Nacho. Ahora yo te pregunto qué pasaría si mañana desaparecería lo patrone. Lo patrone no siembran el mai ni el trigo, ni hacen lo zapato ni la casa, ni levantan la cosecha. ¿Me podé decí un poco qué é lo que pasaría, si se puede sabé?...

Sobre pobres y circos. Fragmento. Adaddón el exterminador, Ernesto Sabato.


En este link encontrarán un audio muy pasable. 

http://audiolibrosaz.podomatic.com/entry/2009-10-21T22_12_39-07_00

viernes, 8 de junio de 2012

El inusual Bolaño que a vos te gustaría

Su dulzura, su gracia, la suavidad con que me mira hacen que lo demás, mis esfuerzo cotidianos y las zancadillas que me ponen los envidiosos, adquieran otra proporción, la justa proporción que me permite enfrentarme con los hechos y vencerlos.

El Tercer Reich
Roberto Bolaño


sábado, 20 de agosto de 2011

La hora de la vejez (El Tunel. Sabato)

                                                                                                                  
XXXV       

Eran las seis de la tarde. Calculé que con el auto de Mapelli podía llegar en cuatro horas, de modo que las diez estaría allá. "Buena hora", pensé.

En cuanto salí al camino a Mar del Plata, lancé el auto a ciento treinta kilómetros y empecé a sentir una rara voluptuosidad (...)

En esa voluptuosidad aparecían y desaparecían sentimientos de culpa, de odio y de amor: (...) por un lado estaba yo, estaba el compromiso de verme esa tarde; ¿para qué?, para hablar de cosas oscuras y ásperas, para ponernos una vez más frente a frente a través del muro de vidrio, para mirar nuestras miradas ansiosas y desesperanzadas, para tratar de entender nuestros signos, para vanamente querer tocarnos, palparnos, acariciarnos a través del muro de vidrio, para soñar una vez más ese sueño imposible. Por el otro lado estaba Hunter y le bastaba tomar el teléfono y llamarla para que ella corriera a su cama. ¡Qué grotesco, qué triste era todo (...)

Llegué a la estancia a las diez y cuarto. Detuve el auto en el camino real, para no llamar la atención con el ruido del motor y caminé. (...)

Se sentía ese calor estático y amenazante que precede a las violentas tempestades de verano. Era natural que salieran después de comer. Me oculté en un lugar del parque que me permitía vigilar la salida de gente por la escalinata y esperé.

XXXVI

Fue una espera interminable. No sé cuánto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo (...)

XXXVII

 Después de este inmenso tiempo de mares y túneles, bajaron por la escalinata. Cuando los vi del brazo, sentí que mi corazón se hacía duro y frío como un pedazo de hielo. 

Bajaron lentamente, como quienes no tienen ningún apuro. "¿Apuro de qué?", pensé con amargura. Y sin embargo, ella sabía que yo la necesitaba, que esa tarde la había esperado, que habría sufrido horriblemente cada uno de los minutos de inútil espera. Y sin embargo, ella sabía que en ese mismo momento en que gozaba en calma yo estaría atormentado en un minucioso infierno de razonamientos, de imaginaciones. ¡Qué implacable, que fría, qué inmunda bestia puede haber agazapada en el corazón de la mujer más frágil! Ella podía mirar el cielo tormentoso como lo hacía en ese momento y caminar del brazo de él (¡del brazo de ese grotesco individuo!), caminar lentamente del brazo de él por el parque, aspirar sensualmente el olor de las flores, sentarse a su lado sobre la hierba; y no obstante, sabiendo que en ese mismo instante yo, que la habría esperado en vano, que ya habría hablado a su casa y sabido de su viaje a la estancia, estaría en un desierto negro, atormentado por infinitos gusanos hambrientos, devorando anónimamente cada una de mis vísceras.


¡Y hablaba con ese monstruo ridículo! ¿De qué podría hablar María con ese infecto personaje? ¿Y en qué lenguaje? 

¿O sería yo el monstruo ridículo? ¿Y no se estarían riendo de mí en ese instante? ¿Y no sería yo el imbécil, el ridículo hombre del túnel y de los mensajes secretos?


Caminaron largamente por el parque. La tormenta estaba ya sobre nosotros, negra, desgarrada por los relámpagos y truenos. El pampero soplaba con fuerza y comenzaron las primeras gotas. Tuvieron que correr a refugiarse en la casa. Mi corazón comenzó a latir con dolorosa violencia. Desde mi escondite, entre los árboles, sentí que asistiría, por fin, a la revelación de un secreto abominable pero muchas veces imaginado.

Vigilé las luces del primer piso, que todavía estaba completamente a oscuras. Al poco tiempo vi que se encendía la luz del dormitorio central, el de Hunter. Hasta ese instante, todo era normal: el dormitorio de Hunter estaba frente a la escalera y era lógico que fuera el primero en ser iluminado. Ahora debía encenderse la luz de la otra pieza. Los segundos que podía emplear María en ir desde la escalera hasta la pieza estuvieron tumultuosamente marcados por los salvajes latidos de mi corazón.


Pero la otra luz no se encendió.


¡Dios mío, no tengo fuerzas para decir qué sensación de infinita soledad vació mi alma! Sentí como si el último barco que podía rescatarme de mi isla desierta pasara a lo lejos sin advertir mis señales de desamparo. Mi cuerpo se derrumbó lentamente, como si le hubiera llegado la hora de la vejez.

lunes, 8 de agosto de 2011

La vida no es solo un tacho de basura. Sabato A Fondo


Quizá la mejor entrevista a Sabato, y esta es para mi la parte más emotiva y la más ilustrativa en cuanto al Anarquismo.




Les dejo transcrita una pequeña parte de la entrevista, fundamental: 

... La otra vez me preguntaban si Beckett es un gran escritor... si, es muy admirable, pero grande... la grandeza implica la totalidad y Beckett ve la vida como un hombre en un tacho de basura y eso no es cierto, la vida es otra cosa, eso eso pero además otra cosa, la vida es un tacho de basura pero es un hombre capaz de heroísmo, capaz de sacrificarse por los demás, ha habido actos infinitos de heroísmo en las guerras, en los naufragios, en las revoluciones, a habido individuos desinteresados que han hecho cosas muy grandes... No seamos injustos con la raza humana a la que todos pertenecemos por otro lado, incluyendo a Beckett... por eso respondí "No sé si Beckett es un gran escritor", es un escritor muy admirable, pero grande en el sentido que es un Cervantes, un Shakespeare... que ven todos los costados de la raza humana: no, no nos precipitemos, esa clase de grandeza no la tiene...