La Cultura del terror / 7


El colonialismo visible te mutila sin disimulo: te prohíbe decir, te prohibe hacer, te prohíbe ser. El colonialismo invisible, en cambio, te convence de que la servidumbre es tu destino y la impotencia tu naturaleza: te convence de que no se puede decir, no se puede hacer, no se puede ser.

Eduardo Galeano

La Rebelión pasa por contrarrestar la cultura del terror. La blogesfera deber ser también un instrumento de Rebelión

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viernes, 29 de octubre de 2010

Sobre Héroes y Tumbas (cuando a uno le toca hacerla de Martín)

Mirá,  es que voy  a decirte la verdad: estoy  triste. No sé, pero un día desperté y estabas lejos: de mí y de lo que me circunda: libros, canciones, frasecitas laterales para decirte que mi corazón… puesi…  a pesar de todo: es tuyo… todo eso… toda mi sombra y  mí claridad… es como si lo metieras todo en una bolsita barata donde se tiran las cosas fatuas, desvencijadas e infantiles. Es eso, de repente fue como si no pudiera ser un hombre para vos, esa gente importante, pero mirá: qué se jodan los que crecen. Por eso estoy triste, ahora es como si todo lo vivido no fuera mío, como si recordara y lo contara a algunos amigos y nadie creyera, y se echaran a reír: “cómo va ser”, “no jodás Alberto, ese no eras vos”, “No podes vivir algo así con una mujer así”, “Maitro mejor tómese otra”… y por esos azares hechos para herirnos más: entre los rostros que burlan tu rostro burlando, bur-lan-do-sé de mi, de lo vivido, como si la ceniza, las lágrimas y el dolor fueran cositas que uno se inventa. Mirá qué triste es todo esto… y cuando lo leas me vas a decir: dejá de inventar, no pasa nada de eso, es solo que estoy enojada con vos porque sos un irresponsable… Pero se te olvida que sé cómo tratas a los que ya no te importan o te van desimportando: lo adivino en tu voz tras el auricular, en tu distancia, en tus ojos que sin ver me miran… pero yo me aferro, quiero creer que es uno de tus episodios más, marcado por mi cabrona dejadez.